Entusiasmado, Daniel corrió hacia el fondo de la Sala y al tocar la vitrina vio cómo sus ropas cambiaban y se transformaban en una túnica de Consejero Dano.
- "Toma asiento Daniel. Ya eres uno de nosotros" - dijo Tégen, apartando la silla de la mesa para que Dani pudiera sentarse.
- "Soy miembro del Gran Consejo Dano, ¡qué pasada!" - pensó Dani mientras ocupaba su lugar en la mesa del Gran Consejo.