Daniel, obediente, se acercó a un arco con forma de puerta, de los que había visto en las pelis de ciencia ficción. Al cruzarlo se dio cuenta de que sus ropas habían cambiado. Mirándose en un cristal pudo ver que ¡iba vestido como un dano! Miró a RAY con cara de sorpresa.
- "Ya casi eres uno de nosotros Daniel. Sigamos adelante por el pasillo" - dijo RAY.
Estaban muy alto. Daniel miraba a todos lados por el cristal del largo corredor y podía ver toda la ciudad, incluso el primer parque que vio a su llegada a Danía.